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Entrevista ABC 5 de junio 2009

20092009-06-09T18:50:41+00:0030000000bTue, 09 Jun 2009 18:50:41 +0000UTC 30, 2008

 

La partitura de un «Solo de amor»

Elsa López propone un recorrido antológico por los sentimientos de su obra

MOYÁLVAREZ

 SANTA CRUZ. La ausencia de acento gráfico en el «solo» del título no es casual, como casi nada lo es en la obra de la cate­drática y doctora en filosofía —antes y siempre escritora y poetisa— Elsa López. «El títu­lo evoca también la soledad, de ahí que no aparezca la til­de», explica la creadora de obras inolvidables, como «Del amor imperfecto» o «La fajana oscura».

Ahora, la escritora canaria y palmera nacida en Guinea Ecuatorial presenta una anto­logía poética, un «Solo de amor» —que así se titula—, que, como antes o después de­bía ocurrir, dibuja las formas, matices y colores de ese amor que constituye el eje de sus obras. «Las antologías suelen tener una justificación. En la obra de todo autor, aparece siempre ese tema fundamen­tal presente en el conjunto», explica la escritora. Una justi­ficación y un tema que, entre «Inevitable océano» (1982) y «Travesía» (2006) —obras que abren y cierran el periodo creativo que comprende esta antología— quedan defini­dos por el amor de Elsa Ló­pez; su amor. «No escribo al amor de los otros, ése me es desconocido, sino que parto de mí para llegar a los demás».           

Un acercamiento y proxi­midad con «los otros» que la autora logra gracias «a la uni­versalidad de sentimientos co­mo la tristeza, la desolación o la melancolía» y la facilidad para deslizar el diálogo en su poesía. «Cuando escribo poe­mas, éstos derivan de una reacción frente al otro, frente al ser amado; un otro con el que, en definitiva, se estable­ce un diálogo».

Pero esta colección de tex­tos es algo más que una mera antología, es también una es­pecie de biografía poética de la autora. «Con “Inevitable océano” empecé una nueva etapa en mi vida, por lo que este componente biográfico también está presente».

La partitura poética y vital de este particular «Solo de amor» que ofrece Elsa López, y que el pasado miércoles fue presentada en la Feria del Li­bro de Santa Cruz de Teneri­fe, puede encontrarse en la co­lección «Antologías» de Edi­ciones Idea.

“Aladas” de Susana Morcillo

20092009-06-09T15:10:56+00:0030000000bTue, 09 Jun 2009 15:10:56 +0000UTC 30, 2008

Susana Morcillo. Aladas, 5.6.2009

Pingüinos homosexuales

20092009-06-09T10:45:07+00:0030000000bTue, 09 Jun 2009 10:45:07 +0000UTC 30, 2008

 

Ni elecciones europeas, ni estadísticas. La única noticia feliz de la semana la ha proporcionado una pareja de pingüinos homosexuales. ¡Qué buen ejemplo para los humanos que siguen dándole vueltas al tema! La naturaleza, como siempre, ha venido de nuevo a darnos un ejemplo de comportamiento. En un zoológico alemán, en la localidad portuaria de Bremerhaven a orillas del mar del Norte, hay varias parejas de pingüinos homosexuales. Una de ellas estaba deprimida y el cuidador puso un huevo de un pingüino de Humboldt que había sido rechazado por una mala madre pingüino para que ellos lo incubaran. Así se hizo, y funcionó. Las dos aves lo adoptaron y se preocuparon de empollarlo con gran cuidado hasta el nacimiento del polluelo. La vida diaria de la pareja consiste en alimentar a su bebé con la papilla de pescado que regurgitan alternativamente, limpiarlo y darle calor y cariño hasta que la cría alcance la edad adulta que para ellos es la mejor prueba de amor maternal. La pareja, Z y Vielpunkt, está feliz y se preocupa de su vástago como lo haría cualquier pareja heterosexual de la misma especie, según ha informado un portavoz del zoológico. Pero la cosa no acaba ahí. Unos cuidadores del zoo Polar Land de Harbin, al noreste de China, decidieron celebrar una boda por todo lo alto entre dos machos (¡Ay, si Mao levantara la cabeza!). La pareja se hizo famosa en noviembre cuando sus cuidadores se dieron cuenta de que se dedicaban a robar huevos de sus compañeros para incubarlos. Al final, los responsables del zoológico atendieron las necesidades de la pareja y les encomendaron el cuidado de un par de huevos que otra pareja heterosexual no había sabido atender. “Fueron los mejores padres del zoológico”, señaló un cuidador.  “Han sido una buena pareja y se merecían esta recompensa”, justificaba otro de los cuidadores. La ceremonia se celebró al aire libre con invitados y marcha nupcial incluida. En el año 2004, otra pareja, esta vez del zoo de Nueva York, se hizo popular después de que se diera a conocer su romance que duraba más de seis años. Ansiosos de ser padres incluso habían intentado incubar una piedra. Al final, se les permitió hacerse cargo de un huevo y resultó asombroso el cuidado y las atenciones que le dispensaron al polluelo. Los pingüinos son una de las cientos de especies animales, desde abejas hasta humanos, en las que se han observado parejas formadas por individuos del mismo sexo. Y, encima, varios expertos en lo que a pingüinos se refiere, nos aclaran que las compuestas por homosexuales son fieles a su pareja toda la vida. ¡Santo Dios, cómo debe de estar de confundida la  Conferencia Episcopal!

Vivir o morir a los 16

20092009-06-09T10:42:24+00:0030000000bTue, 09 Jun 2009 10:42:24 +0000UTC 30, 2008

Debería titularse: Semana Santa, lacitos blancos y el calvario de los 16 años. Por muchas razones. Había una canción de Violeta Parra “Volver a los 17” que nos ponía los pelos de punta. En sus letras había un regusto amargo, una cierta nostalgia por aquella edad gloriosa cuando el amor nos levantaba los pies del suelo y nos hacía volar por espacios felices, irreales, luminosos. Éramos capaces de amar con todas nuestras fuerzas. El amor a ciertas edades se vive con un ímpetu y una grandeza difíciles de medir y más difíciles de explicar. A los 16 años una muchacha ama y ese amor puede conducirla a parir un hijo, a quererlo, a amamantarlo, criarlo y verlo crecer. Y si es así como funciona la vida debemos estar preparados para afrontar esa vida cuando las cosas no son como soñamos o deseamos que sean. Porque si a los 16 no llega el amor sino la violencia, el castigo, la humillación y el horror de un padre que nos secuestra y viola durante años o de un vecino que nos agrede o de un amigo que nos ensucia y afrenta y hace lo que no debe hacer con nuestro cuerpo, ya no es amor lo que nos rodea, ni vida ni nada, es pura mierda y no hay por qué parir la atrocidad o la incertidumbre. ¿Por qué dejar a esa criatura abandonada a tal ignominia? Porque eso es morir y morir lentamente. Lo demás es cuento y abanicarse con pañuelitos rojos y lacitos blancos. Si a los 16 aman y quieren ser madres, tienen el mismo derecho a no querer serlo. Si tienen edad para decidir si quieren ser madres también la tienen para decidir que no quieren. Si son adultas para unas cosas deben serlo para todo. Y si tienen edad judicial para determinados temas ¡cómo no tenerla para decidir sobre su propio cuerpo! Nadie puede hacerlo por ellas. No debemos hacerlo. Y ante eso no valen videos morbosos y cruentos en el colegio, manifestaciones con pancartas en pro de la vida que más recuerdan peticiones de muerte, y procesiones de Semana Santa con lacitos que convierten los pasos sagrados de la muerte de Cristo en arengas políticas manipuladas por los fariseos y demás guardia pretoriana más que por cristianos que recuerdan pesarosos la difícil agonía de un hombre que intentó cambiar la muerte por la vida. ¿Cómo se lo montan algunas religiones para pedir siempre más sangre? ¿Es que no han leído bien el Nuevo Testamento? Habla de amor y de vida, no de muerte. Algunos obispos deberían volver a leerlo sin saltarse un sólo párrafo. Es posible que, después de hacerlo, entiendan algo de lo que digo.

Van de corbata

20092009-06-09T10:40:41+00:0030000000bTue, 09 Jun 2009 10:40:41 +0000UTC 30, 2008

 

Van de corbata, de uniforme, de bata de hospital, de chaqueta y condecoraciones. Dicen siempre la frase adecuada, la palabra justa, la sentencia certera. Te halagan, te sorprenden, te sonríen. Son caballerosos y atractivos. Te besan los nudillos de la mano con un ligero roce de los labios cuando eres presentada; te abren la puerta del coche y te ceden la entrada en la puerta de los restaurantes; retiran la silla de la mesa donde vas a comer para que puedas sentarte, y no dejan de tener detalles de cortesía y afecto contigo y con todos los que te rodean. Son la envidia de todas tus amigas y enemigas. Pero cuando algo va mal; cuando algo se tuerce en sus negocios, en el trabajo, en la calle, en el despacho o en el coqueto apartamento de la última querida o de la amante de turno, hay algo en él que se trastoca y se altera y se pervierte. Da un giro de ciento ochenta grados y salta hacia afuera el demonio que oculta y duerme en su corazón. Y entonces levanta la voz y la mano, te da con la puerta en las narices, te retuerce el brazo si se te ocurre pasar delante de él, y te muerde la mano que le extiendes para que la beses. En menos de un segundo se convierte en el peor de los maltratadores. Ese que nadie conoce y por esa razón nadie lo imagina capaz de tan mala baba, tan mala sangre, tan mala forma de arremeter contra aquella que hace unas horas era la mujer más halagada y mejor atendida de la tierra y de la urbanización que con tanto lujo habitan. El mismo que ahora grita, humilla, ofende y mata, hace unas horas era la persona más encantadora, civilizada y normal del mundo. Todos los amigos, parientes y vecinos lo corroboran: “era una persona tan educada, tan correcta, tan exquisita…” Si, lo era. Pero ella sabía que detrás de sus gestos, su esmerada educación y sus modales de gentilhombre estaba la bestia acechando el menor descuido de su presa para saltar sobre ella. Ella lo sabía y por eso tenía miedo y por eso conservaba la discreción, el silencio y las buenas formas de quien ha sido educada en la obediencia y en el mayor de los temores hacia los machos de su especie para no despertar en ellos la bestia que llevan dentro. La educaron para que lo aceptara tal y cómo era. “Es tu marido, hija, procura que no se altere”. Por eso nunca lo denunció y cada mañana, antes de darle el beso de despedida camino del despacho, le colocaba el nudo de la corbata.

De cacerías

20092009-06-09T10:36:51+00:0030000000bTue, 09 Jun 2009 10:36:51 +0000UTC 30, 2008

 

Debido a las noticias en televisión asegurando que a los que les gusta la caza la tienen chiquita, algunos cazadores muy machos organizaron una cacería de muflones el domingo en La Palma. Fui invitada por un miembro del PP; la escopeta me la prestó un afiliado del PSOE dado a esto de la cetrería, y en mitad de La Caldera me encontré con varios amigos de Coalición Canaria. De IU no vi a ninguno por aquello de que no hay ninguno a la vista y estar ellos en contra de la matanza de animales vivos, sean de la especie que sean. Con razón. La verdad es que yo no cacé nada, entre otras cosas porque no me gusta matar a quien me mira a los ojos. Pero me interesó mucho la cosa social y parrandera que se organizaba entre tiro y tiro. Los chismes sobre todo. No se imaginan ustedes lo que da de sí una cacería para hablar de cosas importantes. Lo de Isabel Pantoja, por ejemplo, fue desmenuzado hasta sus más mínimos detalles. La mayoría no podía entender cómo aguantó a Julián Muñoz tantos años con esa barriguita cervecera tan predispuesta. Lo de las coplas no parecía importarles lo más mínimo. ¡Qué pena que sólo mi amigo Vázquez Montalbán estuviera interesado por ellas y sus connotaciones literarias y sociales! A nadie parecía preocuparle el tema de las niñas muertas a manos de novios adolescentes o el índice elevado de ensañamiento y asesinatos de mujeres que crece por días; o las torturas de curas y monjas a niños huérfanos en Irlanda, o la bronca especialmente diseñada entre Soria y López Aguilar que va a acabar con la paciencia infinita de este pueblo mío tan dado a aguantar piensos varios. A los invitados lo único que les quitaba el sueño era el tema de las batallas de flores y la elección de reinas primaverales, pero de corrupciones y zarandajas de esas, nada de nada. Hicieron chistes, eso sí, sobre salmones y besugos cada uno dedicado a la parte contraria, pero poco más, que una cacería es una cosa muy seria como para ponerse a hablar de niños violados durante más de un siglo. Fue decepcionante. ¡Yo que me había apuntado a ver si aparecía Garzón y me contaba algo sobre Camps, sus líos de fondo de armario y otras peculiaridades! Ni vino Garzón ni pude soplarle lo que sé sobre la justicia en Canarias, Las Teresitas o el Puerto de Granadilla. Me había preparado hasta una chuleta con cifras, datos, tráfico de influencias y otras pruebas sobre cohechos y prevaricaciones, pero ni apareció por allí. ¡Para que luego digan que va a las cacerías a enterarse de cosas! ¡Qué panda de embusteros!

Los niños de la llave

20092009-06-09T10:35:00+00:0030000000bTue, 09 Jun 2009 10:35:00 +0000UTC 30, 2008

 

El pasado 31 de marzo, doña María Tomás y Garrido, profesora titular de Bioética de la Universidad Católica de San Antonio de Murcia, dio una conferencia en la Universidad de Alicante donde se impartía el V Curso de Ciencia y Sociedad. En su ponencia llamó a los gays “personas enfermas” y aseguró que todo lo que no es heterosexual es “perversión” en referencia a la homosexualidad o la masturbación, entre otras lindezas. “Los gays son enfermos y se hacen por no ligar”. Me imagino que ella quiso decir que los gays se forman como todo el mundo en las cosas de la vida. Osease, vas a un guateque y te quieres ligar a una niña y como no lo consigues, o sea, fallas, pues te haces gay para toda la vida: te enfermas y eso. Resumiendo la ponencia: la homosexualidad la sufre “el típico o la típica que nunca ha tenido una relación con el otro sexo” y que “tras una fiesta e intentar ligar, y no poder, el chico puede quedar muy ‘dañao'” (¿tendrá la señora antecedentes en el mundo del rap?) y pasa “3, 4, 5 años pensando que le pasa algo con las mujeres porque no ha podido (ni se atreve a pronunciar la palabra) y ha sido, simplemente, por un mal uso (tampoco se atreve)”. Pero bueno, no hay que preocuparse, porque la ínclita asegura que es un problema que “se puede arreglar”. En cuanto a la masturbación sus tesis no tienen desperdicio. Dice que el inicio de las “tonterías de masturbaciones” en plena adolescencia se deben a que, por ejemplo, en “el colegio pueden “haberle ‘quitao’ la merienda” (parece guasa) al chaval que la practica. Según ella, son “los niños de la llave” (parece un tango) los que padecen esa “enfermedad”. Están solos, se aburren y hala, a masturbarse y a descubrir “el placer con su propio sexo” por culpa de los padres que están de pingoneo trabajando por ahí para darle de comer a ella que es la profesora y sabe mucho de Bioética. ¡Fuerte, eh! Pues no acaba ahí la cosa. La señora o señorita, con un deje monjil que no se lamía, dijo, sin que se le cayera la sonrisa de la boca y ajena al descojone general, que otro de los ‘problemas’ es el de la bisexualidad para la que recomendó “dignidad” frente a la “libertad” de elegir. El personal se estuvo carcajeando la hora que duró la ponencia. Menos mal, porque con tanto perverso en la sala (gays, masturbadores y bisexuales casi todos) no sé cómo no la sacaron en andas por el Paraninfo o no empezaron a tirarle sillas a la cabeza en un arranque iracundo propio de tales enfermedades.

Los sembradores del miedo

20092009-06-09T10:33:18+00:0030000000bTue, 09 Jun 2009 10:33:18 +0000UTC 30, 2008

 

 Es una vieja costumbre: asustarnos para dividirnos. Hacernos tener miedo de casi todo para que nos paralice el terror a lo ajeno, a lo que nos rodea, a lo que se avecina y así ellos pueden seguir manejando, manipulando, sacando provecho de nuestros temores. Nos anuncian la gripe porcina y se enriquecen las casas farmacéuticas; nos anuncian terrorismos varios y ellos cargan aviones con bombas y armas para aplastar al terrorista de turno, da igual que sea afgano, que turco, que palestino… da igual. Ellos crean al enemigo y nos confunden y cuando los bombardean con las armas que ellos fabrican nos hacen creer que es por nuestro bien para así poder aplastarlos con nuestro consentimiento. Y si un pueblo no quiere a un dictador que los oprime, humilla y condena a la pobreza, ellos lo llaman terrorista para acabar con esa amenaza que hace tambalear sus negocios de exportación de oro y diamantes y se inventan masacres y enfermedades y guerras y ponen a hermanos contra hermanos y siembran la duda y nos empujan a la soledad y al aislamiento y al sálvese quien pueda y predican el odio a los diferentes y nos hacen creer que nuestros conciudadanos no son lo que parecen, que en cada casa hay un asesino, un violador de nuestros hijos, un pederasta, una lobo al acecho; que nuestros vecinos son un peligro en potencia que esconden bombas o pestes o qué sé yo de anormal detrás de sus puertas. Y caminamos con miedo mirando hacia atrás presintiendo pasos de salteadores cargados con navajas o bombas o enfermedades contagiosas. Y ya no puedes besar a los desconocidos por miedo al contagio, ni dar la mano ni un poco de cariño o de comida al que mendiga en tu puerta; y caminas sigiloso y dejas de viajar a los países que ellos colorean de terror y temes que las cárceles se llenen de gente como tú condenada por las injusticias. Y ellos viven tan ricamente recostados en sus buenas mesas y en sus buenas camas sonriendo ante tamaña locura. Ellos no temen a nada porque el miedo lo han inventado ellos para sacarle provecho. Cuando los explotados levantan su voz contra la ignominia que padecen, el mundo y las finanzas que lo mueven a su antojo, se tambalea y, entonces, ellos, nos anuncian el Apocalipsis con toda su caballería de ángeles al galope: guerras, pestes, hambres y muerte… Pero yo me pregunto si todo ese muestrario de horrores no será causado por los mismos de siempre para justificar nuevas cruzadas contra los enemigos de su poder y de su estirpe y así conseguir una buena tajada económica que vuelva a engrosar las arcas del imperio que presiden.

Las comparaciones de Cañizares

20092009-06-09T10:30:49+00:0030000000bTue, 09 Jun 2009 10:30:49 +0000UTC 30, 2008

 

«No es comparable lo que pueda haber ocurrido en Irlanda (…) con lo que está ocurriendo en el aborto. Más de 40 millones de seres humanos destruidos legalmente, cuando la legislación tendría que apoyar el derecho y la justicia» dijo Cañizares, cardenal prefecto de la Congregación por el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. El señor arzobispo dice que no es comparable el aborto al abuso de menores. Que los abortos son millares y que la pederastia de la iglesia afecta sólo a unos pocos. Bueno, eso lo dirá él. No la historia ni la vida ni la memoria de esos millares de niños destrozados por los abusos sexuales de los curas católicos de Irlanda y de otros países. Desafortunada comparación la del señor arzobispo. Desafortunada por incierta y desafortunada por impropia en un servidor del señor decir tamaña barbaridad y si no lo cree así o no lo creen así los que secundan sus pensamientos, que vayan y le pregunten a esos hombres y mujeres que sufrieron los abusos, qué piensan de esas palabras. En lo que a ellos respecta debo decir que hubieran preferido no nacer, haber sido abortados que haber nacido y caer en manos del párroco de su iglesia cuando tenían sólo seis años y recordar ahora lo que sintieron y lo que aún sienten: el horror, el dolor, el miedo y la vergüenza, la desesperación, la angustia, la culpa y otra vez el terror al sentir lo que sentían, al verse perseguidos, manoseados y toqueteados por las manos agarrotadas y sucias de monjas, curas y arzobispos y tener que callar y ocultar tales vejaciones para no sentirse condenados para siempre al fuego del infierno. (¡Qué gran novela la de Fernando Delgado De una vida a otra y qué terrible descripción de esos abusos y manipulaciones en unos años en los que nadie sabía nada y nada se decía y en los que el silencio y el miedo de los niños valía menos que nada!).  Millones de niños por nacer valen menos que uno sólo de ellos violado o torturado por aquellos que debieron cuidarlo o protegerlo. Sólo una de esas criaturas herida por los abusos físicos y sexuales y por las torturas psicológicas es más importante que las cien mil no nacidas. Es usted, señor arzobispo, quien hace la comparación. No yo. Yo sólo salgo al cuadrilátero y le contesto con las palabras del Evangelio según San Mateo: “Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y lo hundan en lo profundo del mar”. Palabra de Dios.

Menos lutos, menos homenajes y más justicia

20092009-06-09T10:27:10+00:0030000000bTue, 09 Jun 2009 10:27:10 +0000UTC 30, 2008

 

Más protección, más castigos, más persecución a los maltratadores, más aplicarles la ley a rajatabla, más condenas, más justicia contra ellos. Mucha más justicia. Eso queremos las mujeres. Y menos velas, menos ramos de flores, menos banderitas a media asta, menos manifestaciones, menos declaraciones en los medios de aquellos que no la creyeron ni la ayudaron ni la comprendieron cuando contaba sus miedos (no seas tonta, chica, eso son visiones tuyas, él no se acercará ni un metro a casa, no ves que es un gallina que sólo sabe levantarte la mano o la voz o…), menos familiares declarando lo buena que era o lo dulce o lo cariñosa que podía llegar a ser, y, por supuesto, menos plañideras en las concejalías de asuntos sociales de cada municipio, de cada cabildo, de cada gobierno autónomo, de cada gobierno central que se llenan la boca hablando de leyes, inversiones, sentencias… Menos de todo eso con que piensan van a taparnos la boca. Menos perdón (te perdono, vuelve, ¿no volverás verdad?, nos queremos, te quiero, me quieres, los niños… que no te oigan los niños ni mis padres ni el vecino…). Dejadla morir en paz. Por favor, dejadla morir en paz. Que no vengan ahora con manifestaciones y discursos sobre la violencia de género; que no le lleven velas ni relicarios ni palabras de buenas intenciones. Que se callen y la dejen en paz, por fin, bien muerta, ya, gracias al silencio de todos y de tantos. Gracias a la jueza que dejó en libertad al acusado alegando trastorno transitorio y violencia momentánea por causas justificadas. Gracias a su familia que no abrió la boca cuando fue a quejarse de su primer grito, su primer bofetón, su primera violencia. Gracias a su madre que le dijo que aguantara, que eso era normal en una pareja, que eran cosas de la vida y propio de los hombres muy hombres, que lo demás eran rarezas de afeminados que traen flores y ayudan a bañar los niños y fregar los platos; que los hombres de verdad suelen partirte la boca y el alma una vez por semana. Gracias a su padre que no fue a romperle la cara la primera vez que la vio con un ojo amoratado y bajó la cabeza y asintió cuando él le dijo que ella era una niña caprichosa y mimada y que él la metería en cintura antes de un año. Gracias a todos. Gracias. Pero ahora apaguen esas velas, retiren esas flores, arríen las banderas del ayuntamiento y vuelvan a sus casas. Ella se los agradece, de veras que sí. Ella cree en sus buenas intenciones pero, por favor, déjenla descansar, por fin, en paz.