Pingüinos homosexuales

 

Ni elecciones europeas, ni estadísticas. La única noticia feliz de la semana la ha proporcionado una pareja de pingüinos homosexuales. ¡Qué buen ejemplo para los humanos que siguen dándole vueltas al tema! La naturaleza, como siempre, ha venido de nuevo a darnos un ejemplo de comportamiento. En un zoológico alemán, en la localidad portuaria de Bremerhaven a orillas del mar del Norte, hay varias parejas de pingüinos homosexuales. Una de ellas estaba deprimida y el cuidador puso un huevo de un pingüino de Humboldt que había sido rechazado por una mala madre pingüino para que ellos lo incubaran. Así se hizo, y funcionó. Las dos aves lo adoptaron y se preocuparon de empollarlo con gran cuidado hasta el nacimiento del polluelo. La vida diaria de la pareja consiste en alimentar a su bebé con la papilla de pescado que regurgitan alternativamente, limpiarlo y darle calor y cariño hasta que la cría alcance la edad adulta que para ellos es la mejor prueba de amor maternal. La pareja, Z y Vielpunkt, está feliz y se preocupa de su vástago como lo haría cualquier pareja heterosexual de la misma especie, según ha informado un portavoz del zoológico. Pero la cosa no acaba ahí. Unos cuidadores del zoo Polar Land de Harbin, al noreste de China, decidieron celebrar una boda por todo lo alto entre dos machos (¡Ay, si Mao levantara la cabeza!). La pareja se hizo famosa en noviembre cuando sus cuidadores se dieron cuenta de que se dedicaban a robar huevos de sus compañeros para incubarlos. Al final, los responsables del zoológico atendieron las necesidades de la pareja y les encomendaron el cuidado de un par de huevos que otra pareja heterosexual no había sabido atender. “Fueron los mejores padres del zoológico”, señaló un cuidador.  “Han sido una buena pareja y se merecían esta recompensa”, justificaba otro de los cuidadores. La ceremonia se celebró al aire libre con invitados y marcha nupcial incluida. En el año 2004, otra pareja, esta vez del zoo de Nueva York, se hizo popular después de que se diera a conocer su romance que duraba más de seis años. Ansiosos de ser padres incluso habían intentado incubar una piedra. Al final, se les permitió hacerse cargo de un huevo y resultó asombroso el cuidado y las atenciones que le dispensaron al polluelo. Los pingüinos son una de las cientos de especies animales, desde abejas hasta humanos, en las que se han observado parejas formadas por individuos del mismo sexo. Y, encima, varios expertos en lo que a pingüinos se refiere, nos aclaran que las compuestas por homosexuales son fieles a su pareja toda la vida. ¡Santo Dios, cómo debe de estar de confundida la  Conferencia Episcopal!


A %d blogueros les gusta esto: