Zapatero, Washington y nosotros

Zapatero quiere estar en el juego pero nadie lo lleva en su equipo. ¿Por qué? ¿Por malo? ¿Por díscolo? ¿Por impertinente? Da igual. No va. No lo llaman y va por ahí pedigüeño y lloroso. ¡Qué gran error, amigo mío! No deberías suplicar por asistir a semejante mierda. Deberías estar calladito y contento de que no te lleven a esa comedia. Que vayan ellos; que se diviertan ellos colocando fichas sobre el tablero, ya podrido, de esta tierra que todavía creen que es suya. Tú, limpiando alcantarillas y colocando sacos de cemento en las riberas del Duero, del Ebro y del Guadalquivir para que no se nos inunde la casa. Y sin morderte los labios ni poner esa cara compungida ni abrocharte la chaqueta cuando pasas por su lado y ellos caminan sin mirarte. Y deja de decir que a pesar de lo que se diga estarás en la reunión del 15 de noviembre en Washington. Es lo mejor que nos podía pasar: no estar en esa merienda de blancos donde van a repartirse de nuevo la tarta. Esto no hay quien lo arregle y no vas a ir tú a tirar voladores con la que está cayendo. Y deja de lloriquear por las esquinas como una nenaza y de soltar frases como un niño con pataleta. No vas a estar en Washington ni en Sao Paulo y ni siquiera creo que estés en Pekín. Pero vamos a ver, ¿tú cómo crees que te van a invitar si te has pasado la vida metiéndote con ellos? Que si retiras las tropas de Irak y no te levantas al paso de la bandera estadounidense; que si invitaste a otros países con tropas en Irak a que te imitasen; que si quisiste vender aviones a Venezuela; que si sabías la mala sombra que se gasta Bush con la política del Gobierno español en relación con Cuba… Y no sigo para que duerman tranquilos los niños. ¿Qué estuvo o está mal? No ha lugar. Fueron desplantes y posiciones de un presidente que llegó a ganar unas elecciones precisamente por esas actitudes. Lo votaron por ello y los mismos que lo votaron sufren ahora no por no ir o no estar o no participar, sino por la vergüenza de verlo pidiendo una limosna para asistir a lo que no debe asistir. No somos como ellos. No queremos ser como ellos. Han provocado esta crisis y ahora juegan ante las cámaras el papel de hombres buenos que van a solucionarla. Pues bien, señor Zapatero, aquellos que lo votaron y lo pusieron ahí donde ahora está, no quieren ir a esa cumbre. Pasan de mentiras y piden que nos dejen ese pasar con un mínimo de dignidad.


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