Los invasores

Son esos seres humanos que llegan por el mar, silenciosos, abiertos los ojos al miedo y la esperanza. Son esos seres humanos con la piel de un color diferente al que estamos habituados los humanos de esta parte del mundo y de sólo una pequeña parte de este lado del mundo. Son esos seres humanos a quienes algunos miembros públicos de Coalición Canaria o del PP califican de “invasores” y de “ilegales” y se atreven a asegurar que nos traerán la malaria, la lapidación y la ablación, la oblación, según declaró en su día Carmen Guerra, tan bien preparada ella, tan bien informada ella que no sabe lo que ese rito significa para millones de mujeres de otras culturas y de otra manera diferente de pensar o de creer, pero igualitas a ella, le guste o no le guste, le interese o no saberlo y reconocerlo. Porque los invasores son iguales a nosotros incluso en la mirada de hambre y desesperación. No se le olvide a quienes hacen semejantes declaraciones en público no sea que alguien les venga con la milonga de una tatarabuela que miraba igual o que tenía del mismo color la piel de su cuerpo. Se les debería caer la cara de vergüenza a la hora de hablar de “invasores” con la desfachatez con que lo hacen. Ahora que tan de moda están los debates entre los políticos no estaría de más que alguno se mojara el alma con estos temas y se enfrentara con esos charlatanes de poca monta y les dijera cuatro cosas cara al público y a antena abierta para dejar al descubierto su falta de preparación, su escasa cultura y las pocas o nulas nociones que tienen de historia, geografía y antropología. ¿Cómo podemos estar representados y dirigidos por una formación política que se atreve a calificar de esa manera a quienes llegan a nuestras costas buscando sobrevivir? ¿Han olvidado que estas islas se formaron gracias a una serie de oleadas de razas y culturas diferentes que arribaron a nuestras playas buscando una vida mejor? ¿Han olvidado que nosotros llegamos hambrientos y con esa misma mirada a otras tierras que nos acogieron y nos dieron trabajo y algo de dignidad (de todo hubo, bueno sea recordarlo, no sea que ahora vengan con que la emigración a Cuba y Venezuela fue un camino de rosas) cuando aquí escaseaban las dos cosas? Y de todos ellos, quien no haya tenido un antepasado “invasor” o “ilegal”, según sus propias palabras, que no haya ido de “ilegal” a otras tierras con una mano delante y otra atrás o que no haya “invadido” estas islas espada o fusil al hombro, que tire la primera piedra.

 

                       Martes 25 de marzo de 2008


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